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martes, 20 de febrero de 2018

Marrakech (2); el zoco, el Museo de Marrakech y ......................... los Jardines Majorelle.


Otro día en Marrakech que comenzamos con un completo y sabroso desayuno en nuestro riad en La Medina. El día anterior lo habíamos dedicado a la parte sur de la ciudad vieja -Pinchar para leer la entrada de Marrakech y sus palacios- y este nuevo día tocaba el norte de la misma. Tras coger fuerzas nos dirigimos hacia el Zoco de Marrakech para perdernos por sus estrechas y enrevesadas callejuelas llenas de tradición y sabor antiguo. Sus incontables comercios de todo tipo y talleres de oficios tradicionales dotan a esta parte de la Medina de Marrakech de una magia difícil de explicar, llena de vida y color. Conviene no marcarse tiempos, disfrutar de la experiencia pausadamente. Correr aquí es perderse los detalles y matices que son el germen cultural de la ciudad y del país, y que hace de Marrakech -y de todo el Magreb en general- una ciudad o una zona  enormemente rica en su cultura de comercio tan arraigada en estos pueblos.

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miércoles, 7 de febrero de 2018

Marrakech (1); Palacios de Badii y de Bahía, el Mellah y Jemaa el Fna de noche


Marrakech es una de las ciudades más emblemáticas del norte de África, en eso no hay duda, y lugar de reunión de buena parte de las celebridades europeas y americanas, donde pasan o pasaban largas temporadas en sus lujosas residencias. Hasta la fecha no nos habíamos planteado planificar un viaje por la geografía de Marruecos, pero esta escapada de tres noches a Marrakech nos va a hacer replantear esa decisión inicial, y más viendo todo lo que nuestro país vecino puede ofrecer al visitante. Desde el primer momento en que Ryanair anunció la apertura de una nueva ruta a Marrakech desde Santander me puse manos a la obra para ver en que fechas podíamos encontrar unos días para viajar al Magreb, y después de una bajada puntual del precio de los billetes en el puente de la Inmaculada no lo dudamos. Tras aterrizar por la tarde e instalarnos en nuestro riad en la Medina, aprovechamos nuestras primeras horas en la ciudad roja -que no fueron muchas- para dar un paseo nocturno e ir a cenar a la que a la postre sería uno de los mejores restaurantes donde comimos, el Zeitoun Café, y con unas vistas espectaculares de la Plaza Jemaa el Fna. Y la razón de que no fueran muchas horas la primera tarde fue que nos tiramos cerca de 90 minutos esperando para pasar el control de pasaportes -que llegaran tres vuelos a la vez no ayudó-, más otros veinte minutos buscando nuestro transfer y otros veinte más en llegar a nuestro riad en el lío de calles de la Medina.
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