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sábado, 24 de diciembre de 2011

Elsinore...la casa de Hamlet



Si hay una cosa por la que la turística localidad de Elsinore es conocida en el mundo no es otra que por su castillo levantado sobre la pequeña península frente a la costa sueca. Porque este maravilloso Castillo de Kronborg sirvió a Shakespeare de escenario e inspiración para la obra del príncipe danés, más conocido por Hamlet, y es uno de los más importantes castillos renacentistas del Norte de Europa. Muchos visitantes vienen por la fuerte asociación de esta pequeña ciudad con Shakespeare y su gran obra trágica. Pero otro muchos cruzan de Suecia, a tan solo 2,5 millas marinas de Elsinore, es decir a escasos veinte minutos en ferry, para beber y surtirse de todo tipo de bebidas alcohólicas en las decenas de tiendas que dispensan alcohol en los alrededores del puerto. No es de extrañar que haya un servicio de ferry uniendo constantemente las dos orillas en lo que parece un buen negocio vista la ocupación. Nosotros dedicamos una gran parte de la mañana a la visita del castillo y su recinto, en una mañana que había amanecido muy gris , pero que comenzaba abrir poco a poco.




Más tarde comenzamos la exploración del casco antiguo de Elsinore. Una larga calle peatonal repleta de tiendas y con mucha animación nos da la bienvenida. Algunas de recuerdos, otras de calzado, de vestido, algún restaurante, animadas terrazas, y una verdaderamente espectacular, con una variedad de quesos digna del paladar más exigente. Tendría que hacer memoria, y quizás haya algún mercado francés que yo haya visto que se le pudiera acercar en semejante cantidad de quesos, pero es difícil. Quesos gouda en diferentes colores, amarillo, naranja, verde...si,si verde césped; camenberts; danablu; brie; roulade; pirenee y decenas más, muchos de ellos de nombres impronunciables. Después de esa orgía de olores y colores nos escabullimos por las callejuelas aledañas para disfrutar del bien conservado casco antiguo. Numerosas construcciones con el entramado de madera en sus fachadas principales se pueden contemplar a lo largo de las calles perpendiculares a la Strandgade, lo que le otorga un aire romanticón y de cuento.



Y entre retorcidas calles llegamos a la Iglesia de St Olai. Una vieja iglesia del Siglo XIII cuya torre es visible desde muchos puntos de la ciudad, y que se encuentra  frente al ayuntamiento de Elsinore. A dos pasos también visitamos el Museo de la Ciudad, con un bonito claustro y que fue la casa de los carmelitas, y siendo parte del mismo conjunto la iglesia medieval de Santa María. También tuvo la función de hospital y residencia de ancianos.



Después de unos más que agradables paseos por esta encantadora ciudad, llegó el momento de dirigirnos al muelle para embarcar en el tender que nos llevó a bordo del Queen Mary 2. Desde el mismo muelle de embarque pudimos ver el contraste del Castillo de Kronborg  con el contemporáneo edificio de "The Culture Yard", una restauración vanguardista de los almacenes portuarios y que sirve de centro cultural, teatro, museo y biblioteca. Elsinore; una apuesta segura para pasar un agradable día visitando esta pequeña ciudad muy cercana a Copenhague.



La consulta del dentista


En el casco medieval abundan las casas de estructura de madera


Tiendas tradicionales


Convento de Carmelitas del Siglo XVI, uno de los mejor conservados del Norte de  Europa


Embarcando en el QM2


Vista panorámica de Elsinore desde las cubiertas del QM2


Atardecer en el Mar Báltico

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