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martes, 3 de enero de 2012

Kristiansand, ciudad de vacaciones



Kristiansand, debido a su emplazamiento en la zona más meridional de Noruega, se ha convertido en la ciudad preferida por los noruegos para pasar sus vacaciones de verano. Su situación ofrece los atractivos de los fiordos cercanos, islas e islotes donde disfrutar de una relajante navegación y de una jornada de pesca, o por qué no, de un refrescante baño en una de sus playas. Nosotros llegamos de rebote a esta pequeña ciudad, ya que poco antes de iniciar nuestro viaje nos llegó un correo electrónico de la naviera Cunard comunicándonos que suspendían la escala en Aarhus (Dinamarca) y la sustituían por Kristiansand. Claramente salimos perdiendo con el cambio, pero como no estaba en nuestras manos...
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sábado, 24 de diciembre de 2011

Elsinore...la casa de Hamlet



Si hay una cosa por la que la turística localidad de Elsinore es conocida en el mundo no es otra que por su castillo levantado sobre la pequeña península frente a la costa sueca. Porque este maravilloso Castillo de Kronborg sirvió a Shakespeare de escenario e inspiración para la obra del príncipe danés, más conocido por Hamlet, y es uno de los más importantes castillos renacentistas del Norte de Europa. Muchos visitantes vienen por la fuerte asociación de esta pequeña ciudad con Shakespeare y su gran obra trágica. Pero otro muchos cruzan de Suecia, a tan solo 2,5 millas marinas de Elsinore, es decir a escasos veinte minutos en ferry, para beber y surtirse de todo tipo de bebidas alcohólicas en las decenas de tiendas que dispensan alcohol en los alrededores del puerto. No es de extrañar que haya un servicio de ferry uniendo constantemente las dos orillas en lo que parece un buen negocio vista la ocupación. Nosotros dedicamos una gran parte de la mañana a la visita del castillo y su recinto, en una mañana que había amanecido muy gris , pero que comenzaba abrir poco a poco.

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sábado, 17 de diciembre de 2011

Oslo; capital de la paz




Oslo nos recibía con una lluvia pertinaz, que nos iba a acompañar hasta la hora de zarpar, momento en el que el cielo de la capital comenzó a despejarse de nubes. Atracamos delante de la Fortaleza de Akershus, muy cerca del centro de Oslo. Se levanta espectacular, dominando desde la altura el Fiordo de Oslo, y hoy en día  alberga el Museo de la Resistencia y el Castillo de Akershus, con el monumento nacional que conmemora a las victimas de la segunda guerra mundial en la plaza principal de la fortaleza. Desde las cubiertas del Queen Mary 2 pudimos divisar también, y por primera vez, la silueta angulosa y contundente  del Ayuntamiento de Oslo.  Ya en su interior pudimos visitar el decorado y amplio salón principal, donde tiene lugar en diciembre de cada año la entrega del premio Nobel de la paz, el único premio que se entrega fuera de Estocolmo

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martes, 8 de noviembre de 2011

Stavanger. La capital noruega del petróleo... y algo más



Antes de comenzar nuestro viaje por los fiordos noruegos, y repasando los lugares a visitar en nuestro crucero a bordo del  Queen Mary 2, pensábamos en Stavanger como una ciudad industrializada que ha crecido al abrigo de los hallazgos de gas y petróleo, y con un pequeño barrio de pescadores casi como único punto de interés,  testigo mudo del pasado pescador de esta localidad del sur de Noruega. Y, si bien es cierto que no es el paradigma de la belleza nórdica, si que resulta muy agradable de visitar y al final se convirtió en una de las sorpresas agradables en nuestro recorrido por los fiordos noruegos. El día amaneció soleado, con buena temperatura, pero muy ventoso. Lo primero que decidimos visitar nada más desembarcar del barco fue el barrio de pescadores, el "Gamle" Stavanger , una concentración de 173 casas de madera del siglo XVIII, un auténtico museo al aire libre, donde los habitantes de las casa las cuidan con esmero, y parecen competir en conseguir el premio al jardín más decorado. Pequeñas galerías de arte y alguna tienda de productos de artesanía bien merecieron una parada. Estuvimos largo tiempo recorriendo cada esquina, cada rincón de esta encantadora parte de Stavanger.

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martes, 25 de octubre de 2011

Flam y el Fiordo de los Sueños



Son las cinco menos cuarto de la madrugada y el despertador suena estruendosamente en la mesilla de noche de nuestro camarote. A esas alturas ya ha amanecido aunque el Queen Mary 2 lleva navegando varias horas en la oscuridad de la noche por  el   Sognefjorden, o el Fiordo de los Sueños que,  con sus 204 kilómetros de longitud, es el fiordo más largo de Noruega. En seguida nos desperezamos y acudimos al privilegiado mirador bajo el puente de mando que nos ofrece unas vistas panorámicas de casi 360 grados. El Queen Mary 2 está a punto de entrar en el fiordo Naeroyfjord, un estrecho brazo de mar Patrimonio de la Humanidad, con cumbres de más de 1200 metros de altitud y estrechos pasos de 250 metros de anchura en los que a veces parece imposible que un barco de estas dimensiones pueda maniobrar y navegar por estas tranquilas aguas. Me pareció simplemente espectacular contemplar la suavidad con la que la proa cortaba el espejo en que se había convertido  la superficie del mar, y la delicada estela que dejaba tras de si. Fue una experiencia única e inolvidable, y eso a pesar del frescor de las primeras horas de la mañana, y el destemple de nuestros cuerpos, propio de haber dormido escasamente cuatro horas. 

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jueves, 20 de octubre de 2011

Alesund; la esencia del modernismo nórdico


Después de una preciosa jornada de navegación que nos sirvió para explorar en profundidad el Queen Mary 2, arribamos al puerto de Alesund.  Enclavada en un entorno excepcional, rodeada de fiordos y montañas, es la ciudad modernista de Noruega. Y todo debido a un voraz incendio que destruyó una gran parte de la ciudad en el año 1904 y que dejó a centenares de familias sin casa. El plan consistió en edificar una nueva Alesund en sólo cuatro años en un maravilloso estilo "art nouveau" que le dan ese estilo único a esta pequeña y singular ciudad. Y esa fue la primera visión que tuvimos desde las cubiertas  del Queen Mary 2, que servían de privilegiadas plataformas de observación, y nos gustó mucho. Rápidamente nos dispusimos a desembarcar, y como sería la tónica del resto de las escalas del crucero, con un desembarque asombrosamente ágil.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

QM2: LA COCINA DEL CHEF JEAN-MARIE ZIMMERMAN

No lo voy a negar. A la hora de la elegir un crucero se suelen sopesar diferentes factores antes de tomar una decisión:  la ruta, la compañía, el precio, el barco;  y una vez tomada un ámbito muy importante dentro de la experiencia crucerística es el culinario. Pues bien, una vez acabado nuestro primer crucero en el Queen Mary 2 ya puedo recapitular y analizar cómo ha sido nuestra experiencia gastronómica en la Cunard. Las cenas nos parecieron satisfactorias, parecidas a lo que a Celebrity Cruises o Holland America Line nos han ofrecido, pero con unos almuerzos a mediodía que estuvieron a un nivel por encima de ellas. La verdad que nos hemos traído un grato recuerdo de nuestra experiencia en el restaurante Britannia, ya sea en la cena, el almuerzo o el desayuno.



Un detalle muy bonito; nuestros amables y eficientes camareros nos entregaron una carpeta con  los menús de nuestro crucero. Ray y Dennis nos hicieron disfrutar de todas y cada una de nuestras cenas.


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domingo, 28 de agosto de 2011

QUEEN MARY 2. Una inolvidable aventura escandinava.



Tengo que reconocerlo. Hay algunas  veces en la vida que nos formamos una opinión firme de algo o alguien solamente por la información, mucha o poca, que nos llega o hemos sido capaces de recopilar. Y más aún en estos tiempos de saturación informativa que nos ofrece internet, que deja poco espacio para la sorpresa o el descubrimiento de las cosas. Pero esta es una de esas raras ocasiones en las que navegar en otra naviera diferente ha sido una gratísima experiencia y una sorpresa mayúscula.


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miércoles, 27 de julio de 2011

Mónaco. El lujo concentrado




Difícil de olvidar la visión que se nos abrió ante nuestros ojos a medida que el Eurodam se iba acercando a la bocana del puerto de Mónaco. Un enjambre de torres y edificaciones de todo tipo copando el más mínimo espacio disponible, espectadores de hormigón y cristal dispuestos como en un anfiteatro, cuyo escenario era el puerto de Mónaco, y el actor principal nuestro querido Eurodam. Después de El Vaticano, es el estado independiente más pequeño de Europa, y está situado en la costa mediterránea de Francia, a muy poca distancia de la frontera italiana. Una vez que curioseamos desde las cubiertas más altas del Eurodam los inmensos yates del puerto y los diferentes barrios del Principado, nos dispusimos a desembarcar e iniciar nuestra exploración de la ciudad. Porque por muy pequeño que sea el principado, éste consta de cuatro barrios, o distritos que es más fino, principales. La ciudad de Mónaco está en un promontorio rocoso que domina la costa. El Palacio es el hogar de la familia Grimaldi, la casa gobernante más antigua de Europa. La Condamine es la zona que rodea al Puerto; Monte Carlo es el principal lugar de negocios y entretenimientos varios; mientras que Fontvieille es una zona residencial.



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sábado, 18 de junio de 2011

La cuidada gastronomía del Eurodam

Uno  de los aspectos más destacados de esta compañía de cruceros, y de los que además se siente orgullosa, es el ámbito culinario. Platos bien presentados, manteles y vajillas de calidad, y una gran variedad de lugares donde saciar nuestro apetito. Desde una comida ligera en el lido de piscinas a la gran variedad del bufet,  o del elegante restaurante principal a los restaurantes de especialidades alternativos, y por si ésto fuera poco, un eficaz "room service 24h". Y todo con una amplia carta de vinos que incluye alguna etiqueta española. 


El sabroso entrecot disponible todos los días en el restaurante principal Rembrandt
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martes, 14 de junio de 2011

Un paseo por el Eurodam


Esperando a nuestro turno de embarque en el Palacruceros de Barcelona


A punto de embarcar.......¡Qué emoción!

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miércoles, 1 de junio de 2011

Crucero en el EURODAM por el Mediterráneo



A pesar de decidir el pasado año que íbamos a tardar mucho en repetir el típico crucero por el Mediterráneo Occidental, el hecho de torcerse nuestro viaje planeado a Siria y Jordania en el mes de mayo y  los buenos precios que ha presentado este año Holland America Line, junto a las enormes ganas que teníamos  de probar esta compañía de los barcos de casco azul, hizo que reconsideráramos el veto que le habíamos hecho al Mare Nostrum. Además, en este caso Holland ha hecho un pequeño esfuerzo de imaginación incorporando a las típicas escalas  mediterráneas, repetidas hasta la saciedad, alguna novedad algo más apetecible como Trápani o Santa Margarita de Liguria. Y el tiempo..espectacular, un sol radiante que nos ha acompañado durante todo el crucero y en todas y cada una de las escalas, y que nos permitió disfrutar a tope del Eurodam el día y medio de navegación que separa La Goulette de Barcelona.


La ruta que completó el Eurodam fue Barcelona, Montecarlo, Santa Margarita de Liguria, Civitavecchia, Trápani y La Goulette, y al menos tuvimos como novedad tres de los puertos, que no son pocos. Las ganas que teníamos de probar Holland America quedaron reflejadas el día del embarque cuando desde nuestro transfer  divisamos el  distintivo casco azul del Eurodam atracado en el palacruceros  del muelle adosado. La verdad que el embarque fue muy ágil, y casi sin darnos cuenta estábamos a bordo del Eurodam, en un elegante y discreto atrio a tres cubiertas. Ya nada más tomar contacto con el barco nos dimos cuenta que iba a ser algo diferente en decoración a los anteriores barcos de crucero en los que habíamos navegado, donde la elegancia y los dorados predominan sobre manera. Eso si, y para sorpresa nuestra, no hubo ninguna copa de espumoso de bienvenida a bordo, aunque con el ajuste de tarifas no es de extrañar.

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viernes, 27 de mayo de 2011

La región de Salzkammergut; recorriendo sus pueblos más típicos

Una vez dejamos atrás Hallstatt, nuestro recorrido por esta maravillosa parte de Austria continuó con las ascensión a la localidad de Bad Aussee, que posee una arquitectura propia muy distinta del resto de localidades vecinas,  y el pequeño pueblo de Grundlsee.Y digo ascensión porque las pendientes que sortean el macizo de montañas donde está enclavado Bad Aussee superan el 34% en algunas ocasiones. Al regreso de nuestra visita a estas localidades nos sorprendió una gran tormenta que oscureció el cielo, y tengo que reconocer que descender estas pronunciadas pendientes convertidas en improvisados ríos, por supuesto en primera velocidad y sin casi tocar los frenos del coche, daba cierto respeto y nos recordó lo rápido que puede cambiar el tiempo por estos impresionantes macizos. Una vez de regreso al pueblo de Obertraun, situado en la orilla opuesta a Hallstatt, volvió a lucir el sol en todo su esplendor.


La localidad de Grundlsee nos recibió con una persistente lluvia
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martes, 26 de abril de 2011

Hallstatt y los Lagos de Salzkammergut


La región de los Lagos del Salzkammergut es una de las regiones más bonitas de Austria, y yo me atrevería a decir que de Europa. Los paisajes son absolutamente embriagadores, bucólicos, pero con vida, con gente. A diferencia de otras regiones europeas, aquí estos paisajes están salpicados por decenas de pueblos a cada cual más encantador. Son alrededor de 70 lagos rodeados de espectaculares montañas, con sus pueblecitos abrazando sus orillas y con un clima absolutamente cambiante… en cuestión de minutos diría yo.

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lunes, 21 de marzo de 2011

Viena. De los espectaculares palacios a las laderas de viñedos






Otra de las cosas verdaderamente interesantes de Viena son sus mercados. Concretamente el de Naschmarkt es de obligada visita. Una sucesión de puestos de productos frescos, comida callejera y otros cuidadísimos de frutas y verduras, todo color y todo aromas. Aunque en algunos momentos puntuales, y debido a la afluencia de público, puede ser verdaderamente complicado avanzar por sus puestos. Muy cerca del mercado está el curioso edificio Secesión que alberga en su interior salas de exposiciones de artistas de la Secesión ,y ya , en plena Karlsplatz, sea alza majestuosa la Karlskirche, la iglesia dedicada a San Carlos de Borromeo. Con un estilo difícil de clasificar, tiene dos enormes columnas a ambos lados del pórtico que recuerdan a minaretes orientales, dos pabellones también a los lados con cierto estilo oriental y una enorme cúpula. Y de la magnificencia de la Karlskirche, pasamos en un breve paseo a través de imponentes edificios y palacios, que albergan muchas embajadas extranjeras, a una de las plazas y espacios más grandes de Viena, la Schwarzenbergplatz, con una gran fuente que se ilumina con colores y el monumento soviético al ejército rojo. Aquí comienza el complejo Bevedere. Dos palacios, el Belvedere inferior y el precioso Belvedere superior, unidos por unos espectaculares jardines de estilo frances con fuentes y cascadas. Este Palacio fue residencia del príncipe Eugenio de Saboya y alberga la Galería de Arte Austriaco con obras de Munch, Renoir y Monet, además del omnipresente Gustav Klimt. El cuadro suyo titulado “el beso” lo puedes encontrar por toda Viena, impreso en los más variopintos objetos; ya sean lapiceros, tazas, poster, libretas, mecheros, y cualquier otro objeto con un mínimo de superficie donde poder estamparlo.

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viernes, 4 de febrero de 2011

Viena; la ciudad imperial por excelencia



Y por fin la última de las grandes capitales que visitaríamos en este inolvidable viaje. Dejábamos Budapest por la mañana, que nos despedía con los mismos atascos con los que nos recibió dos días atrás, y después de un corto trayecto de dos horas por autopista, llegábamos a Viena, ciudad imperial por excelencia. Paramos en la frontera para adquirir la viñeta que nos permitía poder circular por las autopistas austriacas, con una validez de diez días. Que a nadie se le ocurra saltarse este trámite porque unos kilómetros más adelante la policía austriaca desviaba a todos los vehículos por un área de descanso para comprobar que hubieran pasado por caja. Los que no lo habían hecho quedaban retenidos e imagino que con una buena multa de souvenir. Y llegamos a nuestro hotel en Viena. Un “presunto” cinco estrellas llamado Renassaince Wien Hotel. Digo presunto porque difícilmente llegaría a cuatro según nuestro criterio. Porque a pesar de pagar un suplemento por acceder a una habitación superior en el que incluían el parking para nuestro coche y el minibar no alcohólico, tanto el desgastado mobiliario, como el anticuado y lamentable estado del cuarto de baño, junto a un cierto pasotismo en la atención en recepción, no lo hacía merecedor de su categoría. En cambio, el abundante y buen desayuno bufet, el parking relativamente asequible en comparación a los precios del centro y su situación a diez minutos en metro del centro de Viena, y con la estación justo frente al hotel, pudo mejorar bastante nuestra estancia en el mismo. En fin, que después de esperar más de media hora en recepción mientras prepararan nuestra habitación (y eso que llegamos a las tres y media de la tarde), dejamos todas nuestras cosas, nos dimos una rápida ducha, y nos dirigimos raudos a asaltar la ciudad. Raudos hasta que salimos del hotel, porque en ese preciso instante, el cielo se empezó oscurecer, los rayos y los truenos se repartían a partes iguales y cayó una impresionante tromba de agua, que dejaba las calles impracticables. Pero igual de repentina que llegó se fue y volvió a lucir el sol en el cielo vienes.



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martes, 25 de enero de 2011

Bratislava; una capital de contrastes




Aprovechando nuestra larga estancia en Viena, dedicamos uno de los días a visitar la pequeña capital de la República Eslovaca, Bratislava. Situada a doce kilómetros de la frontera con Austria, y a escasos cincuenta minutos en coche de Viena, esta encantadora ciudad nos transportó a un viaje en el tiempo. Al igual que en otras muchas ciudades del mundo, un río divide en dos partes la ciudad, en este caso el Río Danubio, pero también divide algo más. Separa dos mundos, dos historias diferentes, dos paisajes contrapuestos. Por una parte en una de sus riveras, el recogido y encantador casco histórico, lleno de belleza y monumentos históricos que nos transportarán a gloriosas épocas pasadas de la ciudad, y en la otra las construcciones “mastodónticas” y los antiestéticos barrios poblados de bloques de apartamentos, herencia del reciente pasado comunista del país.


Salimos temprano de nuestro hotel en Viena, en busca de la frontera con Eslovaquia, en el que resultaría ser uno de los días más calurosos de todo nuestro viaje por Europa. El breve trayecto por la estupenda y semivacía autopista que une ambas capitales, transcurrió por paisajes de llanuras, campos labrados y regiones viticultoras, y que disfrutamos a tope con el coche descapotado, con la melena al viento como suele decirse y percibiendo los aromas de los campos circundantes. Casi sin darnos cuenta nos habíamos plantado en la frontera, con la visión al fondo del Castillo de Bratislava, y una seria, fría, seca y rubia eslovaca nos despachó la viñeta para que pudiéramos circular por la autopista hacia Bratislava. Pues estamos apañados, pensé. Como todos los eslovacos sean como esta “dicharachera” señorita, me parece que nos vamos a divertir. Afortunadamente fue la excepción y nuestra pequeña experiencia con la gente de la ciudad fue muy positiva y siempre nos atendieron con amabilidad y corrección. La entrada a la ciudad fue un poco impactante. Las avenidas lineales, y los enormes y cuadrados bloques de apartamentos de hormigón, nos recordaron a los barrios del extrarradio de San Petersburgo, con algunos coches Lada y Trabant aparcados en los alrededores. Pero enseguida se abrió ante nosotros la visión del majestuoso Castillo de Bratislava, y el precioso casco histórico, en el momento que cruzamos uno de sus modernos puentes sobre el río Danubio. En uno de los semáforos aprovechamos para capotar el coche, ya que el sol empezaba a apretar y nos hacía presagiar un axfisiante día de calor, para más tarde dirigirnos a uno de los aparcamientos del centro de la ciudad.

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lunes, 17 de enero de 2011

Budapest; Del bullicio de Pest al sosiego de Buda



Este día nos levantamos temprano, dispuestos a “devorar” la ciudad. Pero claro, para eso íbamos a necesitar reponer fuerzas con un buen desayuno. Como ya dije anteriormente, el hotel New York nos ofreció un estupendo y completo desayuno en los días que permanecimos alojados en él. Casi cualquier cosa que te pudiera apetecer estaba disponible; toda clase de embutidos húngaros, patés, zumos naturales, productos de plancha, tortillas preparadas en vivo y al instante, salmón ahumado o marinado, excelente bollerías y tartas, pudín, guisos de judías, huevos al gusto, lomos de pescado blanco, etc..todo servido en un entorno encantador. Mientras desayunábamos decidimos que íbamos a obviar algunas visitas necesarias en esta maravillosa ciudad, como algunos de los importantes museos que posee o el Parque Memento, ubicado en las afueras, es un museo al aire libre que reúne más de cuarenta estatuas de la propaganda soviética que originalmente estaban emplazadas en lugares públicos de Budapest. Algo difícil de ver, ya que en la mayoría de los países de la órbita de la antigua URSS, han destruido cualquier símbolo de propaganda roja. Por supuesto, la visita obligada a los baños termales como los Baños Gellért o los enormes Baños de Széchenyi, que por algo Budapest es la ciudad de los baños termales. Estas y otras cosas las dejamos como deberes para la próxima visita a la ciudad.

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viernes, 7 de enero de 2011

Budapest, unida por el Danubio


Y llegó el día, nos poníamos de nuevo en camino y esta vez en dirección a Hungría, a Budapest para ser más concreto, a casi 2500 kilómetros de nuestra casa, es el destino más lejano que jamás hayamos ido en nuestro coche. Cuando inicias una aventura viajera de este calibre, de tres semanas de duración y visitando numerosos países, una de las cosas que no puedes pasar por alto es la legislación y normas de circulación de los países que piensas visitar. Es importante conocer las tasas de alcoholemia permitidas, los límites máximos de velocidad en las diferentes vías, si es necesario botiquín de primeros auxilios, o triángulos de emergencia, o si es obligatorio circular con las luces de día, etc.. Y por supuesto buscar si hay que pagar una viñeta para poder circular por autopistas y, si es posible, donde poder adquirirlas. Pues bien, después de recorrer el espectacular paisaje de la parte norte de Eslovenia cruzábamos la frontera con Hungría, pero esta vez y a diferencia de Eslovenia, y más tarde de Austria o la República Eslovaca, no había por ningún lado un puesto de venta o bar o cualquier otro sitio donde vendieran la puñetera viñeta para poder circular por las autopistas. Es más, la frontera estaba completamente desierta y aparentemente sin ningún signo de vida , pero con unos enormes y amenazantes carteles que exhibían la obligatoriedad de comprar la susodicha viñeta de las narices ¡Vale! Pero donde coño la puedo comprar. Así que no nos quedó más remedio que continuar pensando que en uno o dos kilómetros encontraríamos una gasolinera o café donde las venderían. El caso es que los kilómetros de autopista iban pasando; diez, veinte, treinta.. y por el camino no encontrábamos ningún signo de civilización más allá de las cámaras de vigilancia que cada ciertos kilómetros grababan la matrícula española de nuestro coche, y que no hacían otra cosa que llenarnos de preocupación pensando que en cualquier momento aparecería una patrulla de policía para meternos un multazo de no te menees. Nos sentíamos como “Bonnie and Clyde” o como “Thelma y Louise”..al margen de la ley, aunque en esta última no se muy bien si yo soy Louise o Thelma. Y de repente vemos un cartel con el anagrama de la viñeta. La salida de la autopista daba a una glorieta, que a su vez daba a otra y ésta a una carretera y nada más. Ni edificios, ni bares, ni nada de nada..y ahora por donde tiramos, por la derecha o por la izquierda. Después de estar parados un rato, decidimos tirar por la izquierda con la esperanza de encontrar un café o una gasolinera donde poder comprar la maldita viñeta, pero pasan los kilómetros y sólo vemos bosque y más bosque, y cuando empezamos a perderla vemos un restaurante en medio del bosque donde, por fin, pudimos hacernos con ella.

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