sábado, 6 de noviembre de 2010

Crucero Celebrity Constellation (Mediterráneo oeste)

Después de haber navegado en otra ocasión con esta compañía, y debido al buen sabor de boca que nos dejó, y a no tener demasiadas opciones de cruceros que nos encajaran en nuestras fechas de vacaciones, decidimos probar a embarcarnos de nuevo con ella. Esta vez primó en la elección del crucero de otoño el barco, por encima de la ruta, de sobra conocida ya por nosotros, y el hecho de que el embarque fuera desde Barcelona y prescindir de esa forma del engorro de aviones y aeropuertos. También nos permitió pasar unos días después de desembarcar del crucero por la Costa Brava y por el PRE Pirineo. De todas formas, y a pesar de que el Celebrity Constellation realizaba la ruta clásica del Mediterráneo Occidental, el único destino que hemos repetido visita (y con gusto) ha sido Génova y las demás ciudades, Niza; Lucca; Tarquinia y Capri, no habíamos tenido el placer de conocerlas hasta este crucero.


Entrando ya en nuestra experiencia a bordo del Constellation, hemos venido globalmente muy satisfechos del crucero. Está claro que la experiencia perfecta diría que no existe, pero ha mantenido unos estándares muy parecidos a los que disfrutamos en el Solstice, con algunas cosas mejores y otras algo peores. El tamaño del barco perfecto para nuestros gustos personales y en un estado de conservación más que bueno. En cierta manera recuerda un poco a su hermano mayor, con corredores de camarotes que se adentraban dentro de la manga del barco y aliviaban de esa forma la sensación de pasillos interminables . El atrio Grand Foyer, el café Al Bacio, un Martini bar bastante más apetecible y estético y el restaurante de pago Tuscan Grill se asemejan también al Solstice. Una gran parte de las cubiertas en madera de teca junto con mesas y sillas también de este material, y las tumbonas en la piscina cubierta, un lugar estupendo sin lugar a dudas, le dan un aspecto muy lujoso al Constellation. A modo de opiniones, y por poner un ejemplo, a Ceci le ha gustado más el Constellation por su tamaño más humano y la elegancia de la mayoría de las estancias, mientras que yo prefiero el Solstice por ser más atrevido en la decoración sin perder por ello elegancia.




Decidimos esta vez probar a ir en una concierge class, ya que la diferencia de precio no era importante respecto a un camarote normal con veranda. Lo elegimos con sumo cuidado, en mitad del pasillo para evitar los ruidos que generan las conversaciones en corrillo en los ascensores, con camarotes en la cubierta de arriba y abajo e interiores justo enfrente para intentar evitar ruidos de las cubiertas de piscinas. Todo un acierto ya que no hubo un solo ruido que nos molestara. Aunque a parte de la botella de champagne y otras bobadas como albornoces de más calidad, prismáticos y unos mini canapés de media tarde entre otras cosas..no creo que merezca la pena pagar diferencias importantes de precio. Eso si, la carta ampliada del room service para concierge y suites si que me sorprendió. No así el sistema interactivo del televisor ya que era mucho menos completo que el del Solstice, y encima no funcionaba en algunas de sus funciones, como la de ordenar el desayuno a través de él. Siguen manteniendo un buen número de amenities en el cuarto de baño y una preciosa rosa fresca amarilla. Eso si, imperdonable que la ducha mantenga una incómoda cortina en vez de una práctica mampara. De todas formas era un camarote muy cómodo y elegante que nos hizo sentirnos muy a gusto.




El embarque en el puerto de Barcelona fue casi inmediato, sin espera alguna. Y allí nos ocurrió algo insólito. Habíamos llevado por primera vez seis botellas de vino para poder, por fin, degustar un buen vino en las cenas sin que ello nos llevara a la ruina económica. La primera sorpresa fue en el mismo puerto cuando nos indican que según las nuevas normas sólo puede embarcarse una botella de vino por persona para descorchar en la cena. Les comenté que desde cuando eran esas normas, ya que con anterioridad me habían indicado que no existía tal limitación y que el precio del descorche era de doce dólares por botella abierta. Me dijeron que eran normas recientes dadas por la compañía y nos pasaron con un responsable, que a su vez se dirigió al barco a consultarlo. Cuando ya estábamos a bordo del Constellation llegó la segunda sorpresa. Pasamos los controles del barco con las dos cajas de vino a la vista y los oficiales de seguridad mirándolas con indiferencia no nos dicen absolutamente nada. Nos encontramos ya en el interior del barco y con el vino a cuestas, así que le pedimos a la tripulante, que nos agasajaba con dos copas de champagne de bienvenida, que llamara por favor a una oficial para que nos indicara que hacíamos con las botellas. Al llegar ésta nos repite el mismo sermón, pero que al ser repetidores en la compañía e ir en concierge class , nos da la opción al descorche de todas las botellas pero al módico precio de 25 dólares por cada una de ellas. Y seguidamente con una sonrisa en los labios, y sin que nos hubiéramos recuperado aún de la noticia, nos dice que es mejor que nos las llevemos a nuestro camarote y las disfrutemos en nuestro balcón, y que iba a dar orden para que nos llevaran dos copas altas de vino y un sacacorchos. Pues así lo hicimos y sin todavía entender que, con el celo que ponen siempre para no colar botellas de alcohol en el barco, nos dieran su beneplácito y toda clase de facilidades. Es que no hay quien entienda a las compañías de cruceros. Por cierto, que el vino nos supo a gloria en nuestras tardes de relax en el camarote o como acompañamiento a las meriendas que solicitamos al room service.



En el tema de las comidas, el Constellation no nos ha defraudado un ápice. Sigue manteniendo una muy buena presentación y una calidad excelente, que sinceramente creo que dará satisfacción a casi todos los paladares. Si bien es cierto que en las cartas de la cena suele predominar la carne con respecto al pescado, es bastante fácil encontrar algo del gusto de la mayoría. Al menos siempre ha sido así en nuestro caso. Lo mismo es aplicable al buffet, con muchas opciones de todo tipo, que van desde las exitosas hamburguesas a distintas carnes, guisos de arroces, pizzas y pasta al gusto de cada uno, pescados y un buen rincón de sushi. Y luego está el tema de los postres, concretamente la pastelería. Yo que no soy nada goloso, tengo que reconocer que me he puesto “morado”. Así que a alguien que sea un entusiasta de los postres y tartas, en concreto las de chocolate, ya puede andarse con cuidado, porque en las cocinas de Celebrity las bordan. En ningún momento hemos tenido problemas para encontrar mesas libres, aunque la configuración del buffet en lineales no me gusta nada. Y el servicio que nos ha dado la tripulación fue muy bueno en todo momento. Siempre con una sonrisa dibujada en la boca, los camareros no nos han agobiado ni presionado en ningún momento para consumir, algo que no pudimos decir en el Solstice. El servicio en las cenas de nuestros camareros, indonesio uno y nicaragüense el ayudante, junto a nuestra sommelier, fue muy amable y atento, aunque se apreciaba que estaban un poco verdes. Pero en esta ocasión si que estaba pendiente el asistente de maitre, dando instrucciones en alguna ocasión al ayudante de camarero que era el que menos pericia parecía tener en su trabajo.




Por último, en el capítulo de asistencia en español, y para nuestra sorpresa, ha sido bastante menos completo que el que disfrutamos en el Solstice, y eso que partíamos del puerto de Barcelona. Servicios que tuvimos en nuestro idioma, tales como el ejercicio obligatorio de salvamento, avisos por megafonía, traducción de las cartas de los restaurantes alternativos en nuestro camarote, la carta del room service.. brillaron por su ausencia. Se limitó al diario de abordo y las cartas del restaurante traducidas. En cuanto al pasaje en este crucero, el predominio de británicos por encima de americanos, se hizo notar en la mayoría de las ocasiones con gente mucho más arreglada en las cenas informales. Sorprendente que sólo fuéramos un puñado de españoles los que íbamos a bordo. De todas formas, y debido a que nos ha vuelto a dejar con buen sabor de boca, será una de las compañías que tengamos presentes en nuestros futuros cruceros.


Atardeceres desde cubierta


Sorprendente el ambiente del Reflections hasta avanzada la noche


El atrio Grand Foyer


El elegante restaurante alternativo Ocean Liners

Galería de tiendas Emporium


La elegante zona de piscinas


En el Constellation te encuentras con diversas esculturas repartidas por el barco


El restaurante Tuscan Grille


Martini bar


El teatro Celebrity Theater con una bonita forma circular


El Michael`sClub siempre muy concurrido


La voluminosa chimenea del Constellation




2 comentarios :

Muchas gracias a ti Francisco Javier por pasar por el blog y por darme las gracias. Millones de gracias a ti también

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